Guarderías

¿Existe la magia para niños y niñas tan pequeños?

Siempre que me hacen esta pregunta respondo con otra pregunta ¿Qué es la magia? La magia es cuando lo imposible se hace posible, y eso puede pasar desde que nuestros pequeños son muy pequeños. Por ello, hay que hacer magia con cosas de su mundo, materiales que ellos conozcan y
sepan por su corta experiencia que es imposible que suceda aquello que están viendo. Veamoslo con un par de ejemplos de lo que puede ser magia y de lo que no lo es aunque lo parezca. Pensemos para ello en un niño de tan solo dos años.

- Un señor hace desaparecer una moneda, que al poco aparece de la oreja del niño. Un niño de 2 años no tiene aún asimilado el concepto de imposibilidad con esto que acaba de suceder. Probablemente piense que ese señor sabe hacer que las monedas desaparezcan al igual que su papá mete un vaso de leche fria en una caja y al cabo de 30 segundos la leche está caliente (para los que piensen que el papá hace magia que piensen que estoy hablando de un microondas). Además, con este juego tan utilizado para hacer “magia” a nuestros pequeños, le estamos pudiendo enseñar que las monedas salen de las orejas, y por tanto pueden entrar en ellas, con el peligro que eso puede conllevar. Es un ejemplo de una mala aplicación de un efecto mágico para estas edades.

- Un señor enseña un biberón lleno de leche, coloca un dedo debajo del mismo y la leche comienza a desaparecer. ¿El niño ve magia? Pues probablemente no lo llame magia pero si que está viendo
algo que le llama la atención, porque en su gran experiencia con el mundo de los biberones, él sabe que para que la leche se vaya hay que bebérsela. Que lo llame magia ya va a depender de los adultos que estén con él, sus maestras en la guardería o sus padres si es en un espectáculo.

Es por eso por lo que siempre animo a los adultos a que comenten con sus hijos lo que está sucediendo. Este no es un show para verlo en silencio, ya tendrán tiempo en sus vidas para ir a espectáculos en los que no se puede hablar, pero aquí es fundamental ir “traduciendo” lo que sus ojos están viendo, dar una “explicación mágica” a aquello que es imposible.

Si nos paramos a pensar hay mucho material con el que jugar a estas edades y que para nuestros pequeñines sean familiares. En eso basé la creación de todo el espectáculo, bueno, en eso y en el ensayo y error. Para mi, la desaparición de un pañuelo en mis propias manos es un juego muy mágico, pero recuerdo cuando lo puse a prueba en una guardería: los niños y niñas se quedaron igual, no lo decían pero yo entendía como en sus pensamientos aparecía la expresión “¿Y qué?”. Así fui probando y probando, creando, pensando y poniendo a prueba lo que se me iba ocurriendo para hacer magia en su propio mundo.

Así, instrumentos comunes en sus vidas pasaron a ser comunes en mi magia: chupetes, biberones,
papel higiénico, lápices de colores, sonidos de animales… y sobre todo… Bob Esponja. Decidí poner al amigo Bob de mi parte y hacerme mi chaqueta para las actuaciones ante este público. La primera batalla estaba ganada…

MAGIA EN GUARDERÍAS / MAGÍA PARA CORTAS EDADES

Es muy diferente hacer magia para un niño de una año y medio a tres años en la propia guardería, que fuera de ella. La guardería es su territorio, un espacio conocido, sin adultos, con una rutina, rodeado de niños y niñas que son conocidos. Cuando viene el mago a la guardería, es el mago el extraño, el que viene a nuestro terreno a hacer cosas raras, pero los niños juegan en casa. Ellos saben como han de comportarse, saben las pautas de comportamiento que se espera de ellos y les es medianamente fácil seguirlas. Es muy normal que guarden silencio mientras ven el espectáculo, aunque personalmente no me importa que me pregunten y que hablen.

Cuando trabajo para guarderías les mando una serie de recomendaciones unas semanas antes para que cuando llegue el mago, los niños y niñas estén entrenados en una serie de habilidades y que hayan trabajado una serie de conceptos (la varita mágica, el soplido mágico, contar 1,2,3 …). Siempre prefiero estar en la sala donde vayamos a hacer el espectáculo, antes de que ellos lleguen, así los voy saludando al entrar con mi superchaqueta y rompiendo el hielo.

Cuando hago el show para estos niños es una sala, teatro o similar, los conceptos son muy distintos en todos los sentidos: un sitio normalmente desconocido, rodeado de desconocidos, no saben como tienen que comportarse, y muchas veces van a ver magia por primera vez. En la guardería están sentados todos en el suelo, como lo hacen habitualmente, aquí están sentados en sillas o con suerte también en el suelo, pero normalmente con sus padres y madres. Por eso, mis primeras palabras irán dirigidas a los adultos, pidiéndoles ayuda para que vayan contando a sus hijos lo que está pasando, para que aplaudan en determinados momentos y muestren sensaciones. Los adultos son parte fundamental en este tipo de espectáculos ya que ellos también juegan.

Tenemos una labor muy importante, es muy posible que nuestros pequeños estén acudiendo por primera vez a un espectáculo de magia, tenemos que intentar que salgan de él con la idea de que lo que han visto es bonito, es divertido y que se pasa bien. Estamos creando a los espectadores del mañana, y no solo de magia sino de cualquier actividad cultural, así que la misión es importantísima. No se trata solo de hacer unos cuantos juegos con pañuelos y colores, hay un proyecto detrás, unos objetivos que están claros y que hay que conseguir.